Me dedicaba a la artesanía y a la pintura. Quedé viuda, empecé el curso para cuidadora y ahora me siento cómoda en este trabajo... Me gusta cuidar adultos mayores y sé que tengo esa sensibilidad especial que se necesita para esta tarea que no es fácil. No se trata de pasear por la plaza con el abuelito del brazo. Debe haber feeling entre el cuidador y la persona a su cargo. Trabajo con tres adultos de 76, 84 y 86 años. Uno sufre esquizofrenia. Los otros dos cargan con problemas propios de la edad. Mentalmente uno está bien y otro no. Son muy celosos y absorbentes. Me piden que vaya sábados y domingos porque les cuesta aceptar que uno tiene vida propia. ¿No vas a venir mañana?, me preguntan. A esta edad reclaman cariño, afecto y atención permanente. A mi papá le dieron una pastilla para la memoria y si yo no se la doy, no la toma.
"Son celosos y absorbentes"
Julieta Gonzalez.